Como mencionábamos en el artículo anterior, la Ciudad de México tiene muchísimas cosas que hacer, es una de las más ricas en cuanto a cultura, gastronomía, cosas por hacer, arte, museos, historia, etc. Esta es la segunda parte de cosas por hacer en la hermosa CDMX. Si no viste la primera parte, da click aquí.

DÍA 3: Condesa, Roma, Chapultepec.  

  • Roma-Condesa: Barrios burgueses, artísticos, modernos, repletos de arquitectura art deco que se distinguen por su estética, interiorismo, diseño boho-chic, tiendas de muebles vintage, galerías de arte y estudios de diseñadores. Puedes ir a los parques, rentar una bici e ir por la calle Ámsterdam, a los parques México y España, atravesar Álvaro Obregón, visitar el Mercadito Roma y la réplica de La Fuente de las Cibeles. No puedes omitir el ir a esta hermosa zona de la ciudad y disfrutar de la decoración de los cafés, restaurantes, bares y antros que encuentras en cualquier calle. La ventaja también, es que son barrios céntricos que están rodeados de avenidas principales.
Réplica de la fuente de las Cibeles en bronce en la Colonia Roma, Ciudad de México. Símbolo de hermandad entre españoles y mexicanos, instalada en 1980.
  • Caminar por Reforma: Es de las avenidas más importantes y hermosas de la Ciudad de México. Originalmente, se llamó Paseo de la Emperatriz o Paseo del Emperador, ​ ya que su realización fue encargada por Maximiliano durante el Segundo Imperio Mexicano para conectar el Castillo de Chapultepec con el Palacio Nacional. Es un museo al aire libre, que puedes disfrutar al salir del Bosque de Chapultepec, ya que cada dos meses una muestra fotográfica toma las rejas para mostrar arte, cultura, urbanismo y protesta social de manera gratuita. No olvides llegar a ver el Ángel de la Independencia: uno de los monumentos principales en todo México. En esta avenida se encuentran los museos Tamayo y de Antropología.
  • Bosque de Chapultepec: espacio dedicado a la recreación que alberga al Jardín Botánico, la casa del Lago Juan José Arreola, museos, Pabellón Coreano y el lago. Podemos ver también la estructura de lo que algún día fue una alberca de Moctezuma, del siglo XV. Por supuesto, no olvidemos que aquí se encuentra el increíble Castillo de Chapultepec. 
Vista aérea del Bosque de Chapultepec y su Castillo
  • Castillo de Chapultepec: Anteriormente, fue Palacio Imperial y Residencia Presidencial; fue habitada por los ex presidentes Manuel González, Porfirio Díaz, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y por último Abelardo Rodríguez. Sin embargo, se convirtió en el Museo Nacional de Historia hace 75 años. En 1843, se adaptó como Colegio Militar. Podrás ver murales de Siqueiros, las suntuosas habitaciones que alguna vez pertenecieron a Porfirio Díaz y su esposa, objetos que le pertenecieron a Carlota y Maximiliano, entre muchas otras cosas más. El aire afrancesado del México del siglo XIX no pasará desapercibido. Cuenta con 12 salas de exposición permanente que presentan la trayectoria histórica del país, desde la Conquista hasta la Revolución Mexicana y 22 salas en el área conocida como Alcázar, en las que se recrean las habitaciones de Maximiliano y Carlota.
    Además, desde las terrazas del Castillo, obtendrás una espectacular vista de toda la Ciudad y del verde del bosque de Chapultepec.
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DÍA 4: CENTRO HISTÓRICO DE LA CIUDAD
El más grande y emblemático de América Latina es también de los más importantes puntos turísticos del mundo y el principal en el país. Es la cuna de los tesoros culturales más apreciados de la nación y verdaderas joyas de la arquitectura que guarda la historia de épocas prehispánica, colonial y moderna de México. Declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por parte de la Unesco, cuenta con cerca de 1,500 edificios, entre templos, museos, hoteles, tiendas, galerías, teatros y centros culturales, muchos de ellos catalogados como monumentos históricos o artísticos. Además de ser catalogado por Forbes como el 4to mejor lugar en el mundo para comer. 

  • Monumento a la Revolución: Cuando Porfirio Díaz estaba al mando, convocó un concurso internacional para construir la que sería la nueva sede de Cámaras de Diputados y Senadores para conmemorar los 100 años de la Independencia de México. El francés Emile Bernard ganó y prometía construir un edificio suntuoso. Pero pronto estallaron las batallas de la Revolución y tuvieron que detener la construcción en 1912. No obstante, en 1933 el arquitecto Carlos Obregón Santacilia convirtió la estructura en un espacio público para conmemorar el movimiento revolucionario. Este emblemático monumento fue terminado en 1938. En el sótano del monumento, se encuentra el Museo Nacional de la Revolución, el cual tiene como objetivo dar a conocer la historia de nuestro país a través de los movimientos revolucionarios. La exposición permanente cuenta con más de 400 piezas que conmemoran y rinden homenaje a los personajes de este periodo. Este museo está abierto de martes a domingo y tiene un costo de $34 pesos mexicanos.
    También se lleva a cabo un evento súper especial cada fin de mes: ver el amanecer en la cima del Monumento acompañado de pan dulce y una taza de chocolate caliente, obteniendo una vista privilegiada de la Ciudad. Si no estás en esa fecha, puedes ir a alguna terraza alrededor y tomar algo con tus amigos. 
  • Museo de Memoria y Tolerancia: Este es sin duda uno de los museos más conmovedores y bonitos a los que he ido. Su misión la lleva en el nombre: promover la tolerancia entre nosotros a través de la memoria histórica a partir de genocidios, racismo, discriminación y violencia. Se buscaron a sobrevivientes del Holocausto para contar sus testimonios y aprender de ellos. Vale muchísimo la pena visitar este museo en especial. “Transitar por los horrores del pasado es una forma de enaltecer la memoria de las víctimas, pero también una forma de impedir que su sufrimiento quede en el olvido y que episodios semejantes lastimen nuevamente a la humanidad. Recordar para aprender; aprender para no repetir.” -Museo Memoria y Tolerancia. 
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  • Bellas Artes: Antes llamada Museo de Artes plásticas, fue el primer museo de arte en el país. Es el recinto cultural más importante en cuanto a la manifestación de las artes en México. Al igual que el Monumento a la Revolución, Bellas Artes fue mandada a hacer por Porfirio Díaz para celebrar 100 años de la Independencia de México (sustituyendo al demolido Teatro Nacional de México). Es sede de la Orquesta Sinfónica Nacional, Compañía Nacional de Ópera y Compañía Nacional de Danza. En su interior están el Museo Palacio de Bellas Artes y el Museo Nacional de Arquitectura, además de que tienen un extenso programa de exposiciones temporales. Definitivamente, tienes que ir aunque sea a verla por fuera. Puedes tomarte un café en una de las terrazas de alrededor para apreciarla mejor. 
  • Templo Mayor: Lo que algún día fue el principal centro religioso de los mexicas, permaneció oculto bajo los cimientos de las construcciones virreinales después de haber sido destruído tras la conquista. Según dicen, los peregrinos de Aztlán, encontraron una serpiente en un nopal devorando una serpiente (el símbolo nacional) y decidieron en ese punto exacto construir el Templo. Aquí adoraban a dioses como Huitzilopochtli (dios de la guerra) y Tláloc (lluvia). No está desenterrado en su totalidad, pero sí podrás visitar gran parte de él y admirar los templos dedicados a los dioses antes mencionados.
Ruinas del Templo Mayor: Patrimonio de la Humanidad, UNESCO
  • Zócalo: Localizada en el corazón del Centro Histórico, esta Plaza fue el centro de Tenochtitlan antes de la llegada de los españoles y se mantuvo como centro político y religioso. Actualmente, está rodeado por la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, el Palacio Nacional, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y el Edificio de Gobierno. En el centro, la enorme bandera realza el sentimiento nacional. El plan perfecto, es ir en la tarde a uno de los restaurantes con terrazas y de ahí ver el atardecer acompañado de un rico café y una buena compañía.
  • Garibaldi: Este es el lugar ideal para tener una divertidísima noche de fiesta mexicana adecuada con música de mariachi, tequila y lo mejor de la cocina tradicional del país. Anteriormente se le conocía como Plaza del Jardín y estaba dedicado a la alfarería. Su segundo nombre fue Mercado del Baratillo, donde vendían todo tipo de baratijas. En 1921, finalmente, fue rebautizada Plaza Garibaldi en honor al revolucionario maderista José Garibaldi. Es imperdible la calle de Honduras, un verdadero museo callejero que alberga esculturas de renombrados autores e intérpretes de la canción mexicana como:  José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán, Pedro Infante, Juan Gabriel, etc.

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